1- Cuidado de la piel

La piel es el órgano de mayor superficie del cuerpo. Dentro de la pluralidad de los elementos que la componen, las fibras elásticas se caracterizan por otorgarle a la piel la capacidad de expandirse o retraerse adaptándose a diferentes volúmenes. Las variaciones de peso que se producen de forma abrupta pueden ocasionar la ruptura de las fibras elásticas, originando lesiones que se conocen con el nombre de estrías, y que se manifiestan como líneas blancas en la piel.

Durante el embarazo, y debido al aumento de peso, el riesgo de desarrollar estrías aumenta, sobre todo en aquellas zonas más proclives a modificarse: mamas, abdomen, caderas.
Para prevenir la formación de estrías, se recomienda comenzar a cuidar la piel desde las primeras etapas del embarazo utilizando cremas ricas en vitamina A. La vitamina A posee acción revitalizante y regeneradora, lo cual devuelve a la piel su elasticidad natural y previene la aparición de estrías. Es conveniente aplicar la crema en forma posterior al baño, ya que de esta manera se facilita su absorción.

* Mamas: aplicar la crema en forma de masajes circulares sobre toda la superficie de la mama (incluyendo el pezón) para evitar la formación de estrías y grietas. Durante la lactancia es conveniente utilizar cremas especificas para prevención y tratamiento de las grietas del pezón.

* Abdomen: aplicar la crema en forma de masajes circulares sobre toda la superficie del abdomen

* Caderas y glúteos: se recomienda aplicar la crema con suaves masajes circulares ascendentes

* Muslos: aplicar la crema realizando masajes ascendentes con ambas manos a fin de mejorar el retorno venoso y linfático y prevenir la aparición de varices y edema

La exposición al sol: sabemos que una adecuada exposición al sol es necesaria para mantener una buena salud. Sin embargo, las modificaciones ambientales (adelgazamiento de la capa de ozono) han disminuido los mecanismos de protección naturales contra las radiaciones dañinas del sol: las radiaciones ultravioletas A y B (UVA - UVB), capaces de producir quemaduras, envejecimiento prematuro, manchas e incluso cáncer. El daño que produce el sol es acumulativo e irreversible.
Durante el embarazo, las mujeres presentan mayor riesgo de desarrollar cloasma o melasma, una afección que consiste en la aparición de manchas pardas de uno o varios centímetros de diámetro que asientan preferentemente en la frente, por encima del labio superior y en la porción externa de las mejillas. Como medida de prevención, se recomienda la utilización de pantallas solares de máxima protección en toda la piel.