Médicos del Hospital San Carlos de Murcia y del Gregorio Marañón de Madrid realizaron ayer una operación pionera en España que permitirá regenerar un fémur, afectado por una enfermedad que estaba dejando sin vida el hueso. El paciente, un varón de 45 años, padecía una necrosis de la cabeza femoral, un trastorno para el que la Medicina no tiene respuestas eficaces. Los médicos Pedro Luis Ripoll, Mariano de Prado y Javier Vaquero decidieron someterle a una intervención novedosa que consiste en implantar células madre adultas para regenerar el hueso que la necrosis carcomía.
Las células se extrajeron de la médula ósea del propio paciente, se aislaron y se centrifugaron. Veinte minutos después se implantaron en la zona dañada en una delicada intervención que se efectuó con control endoscópico y anestesia epidural. Una pequeña cámara guió a los cirujanos para que pudieran depositar las células en la zona dañada. Es la primera vez que se realiza el tratamiento introduciendo una óptica en la cabeza del fémur.
Una única intervención
Todo el proceso se realizó en una única intervención que se prolongó durante una hora y media. Y esa es una novedad más del tratamiento. En otras intervenciones con células madre se suelen necesitar dos operaciones diferentes, lo que significa dos agresiones para el paciente. Una, para extraer las células y otra para implantarlas. En el Hospital San Carlos se pudo ahorrar una de ellas porque las células extraídas no necesitaron cultivarse durante un tiempo en el laboratorio. El cultivo se evitó, gracias a un sistema denominado «Harvest» (cosecha), que aísla y aumenta la concentración de células madre obtenidas de la médula ósea.
Las células utilizadas eran indiferenciadas, con capacidad para transformarse en tejido óseo. «Como si mandáramos al fémur unos obreros especializados en reconstruir el hueso dañado», explicó el doctor Ripoll. Ahora sólo queda esperar a que esos «obreros» hagan su trabajo. Al menos, se necesitarán entre 2 y 4 meses para comprobar la recuperación del paciente intervenido ayer en Murcia. En ese tiempo, se espera que las células detengan la necrosis y revitalicen el tejido destruido. No necesitará ningún tipo de rehabilitación.
No es la primera vez que este equipo médico recurre a las células madre para resolver problemas de difícil solución. En los últimos ocho meses, se han utilizado células madre de la médula ósea para tratar cinco casos de fracturas que no consolidaban y dos problemas musculares y de tendones. La próxima semana, los médicos del Hospital San Carlos esperan reparar un menisco roto. «Primero lo coseremos y si la sutura triunfa, añadiremos células madre para su tratamiento definitivo», avanza el cirujano Pedro Luis Ripoll.
En colaboración con el Hospital Gregorio Marañón, Ripoll y De Prado pondrán en marcha un trabajo experimental para determinar el número de células madre que resultan eficaces. «Sabemos que las células que extraemos de la médula ósea son capaces de fabricar tejido óseo pero no sabemos cuántas nos hacen falta para ser eficaces. Investigaremos con varias concentraciones y animales de experimentación», señaló Javier Vaquero, jefe del Servicio de Traumatología del Gregorio Marañón.
El fin de las prótesis
La Traumatología acaba de aterrizar en el tratamiento de células madre con un futuro más que prometedor. De momento, se han utilizado para regenerar hueso en fracturas que no consolidaban ni con injertos ni con placas. En Estados Unidos hay investigaciones abiertas para saber si se puede mejorar la pérdida de hueso que produce la osteoporosis. Y hay quien sueña con que algún día, las inyecciones de células madre sustituyan a las prótesis cuando la artrosis avanza. Ripoll prefiere ser cauto y pide tiemp «Aún estamos en Altamira falta mucho tiempo hasta que lleguemos a Picasso».

